El oficio
Dibujar sobre piel
Un tatuaje bien hecho se nota a un palmo y aguanta a diez años.

Trabajo el realismo, la línea fina y el microrrealismo: tres formas de buscar lo mismo, que el detalle se sostenga. El realismo pide leer la luz; la línea fina, pulso y decisión, porque un trazo fino no se corrige; el microrrealismo, saber qué quitar para que a tamaño pequeño siga leyéndose.
Cada pieza empieza con una conversación y se diseña para una zona concreta del cuerpo: cómo cae, cómo se mueve, cómo envejecerá. Prefiero pocas citas y sin prisa antes que muchas y con reloj.
La línea fina no perdona: o va bien a la primera, o no va.


¿Tienes una idea?
Cuéntamela como la tengas, aunque esté a medias. De ahí sale el diseño.